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Slogan creado por la Prof. Cristina Capecchi,
premiado por Facultad de Medicina UBA, Concurso Aire Puro 2007


"Tan natural como la respiración", reza el viejo adagio...mas, para el orador y para el cantante hay mucho más que esto. La relajación abre el camino y la respiración es la fuerza motriz.

Sin una clara comprensión de la manera de mejorar la respiración natural, nadie puede estar seguro de conservar la relajación necesaria, la emisión sin esfuerzo ni la salud vocal. La de la respiración es una de las pocas funciones corporales a la vez concientes e inconcientes, involuntarias y, dentro de límites bien definidos, voluntarias.

Sin embargo, al cantar o al hablar tenemos que prestar gran atención a esta función, hasta que, merced a cuidadosa concentración para la fonación se convierte en un acto tan automático como el de guiar un automóvil. Cuando no cantamos ni hablamos ni pensamos en la respiración, nuestros pulmones reciben, sin esfuerzo, el aire suficiente para lograr el cambio de dióxido de carbono por oxígeno. Mientras respiramos por la nariz, la acción rítmica, dominada por los centros cerebrales de la respiración, se produce con tranquilidad y sin interrupción. Sin embargo, tan pronto como abrimos la boca para cantar o hablar, comienza un tipo diferente de respiración.

Nuestra conciencia entra en funcionamiento, pués debemos tener el aliento suficiente para expresar una oración o una frase musical sin vacilación ni interrupción, y quizá realizar esta acción durante un largo espacio de tiempo. Además, debemos tener suficiente cantidad de aire y capacidad para dominarlo como para sostenerlo y aún ampliar nuestra voz, mientras completamos una frase.

Si actuamos profesionalmente, debemos poseer la capacidad necesaria para mantener la fonación durante una largo tiempo mientras se conserva una voz fresca, clara y firme. Ello no será posible si constantemente nos esforzamos para respirar o en medio de una frase nos damos cuenta de que estamos sin aliento. Por consiguiente debemos conocer los componentes de nuestro aparato respiratorio y la manera de emplearlos. Así como aprendemos a tomar un palo de golf y a perfeccionar el movimiento para lanzar la pelota por el campo, así también debemos aprender a utilizar todos los músculos que entran en juego en la respiración y en su coordinación correcta.

Cuando respiramos para fonación, llevamos a los pulmones tres o cuatro veces mas aire que cuando lo hacemos en forma pasiva, y el aire ya no se inspira y exhala rítmicamente puesto que con mucha mayor lentitud se lo arroja que se lo aspira. Uno de los objetivos principales en el aprendizaje de la respiración conciente reside en henchir el tórax con rapidez y sin esfuerzo, sin alterar la fluidez de la expresión hablada o musical, y, luego, impulsar el aire gradualmente y con dominio absoluto pero con plena relajación, así como terminar cada frase de la manera más eficaz. Desde luego, que la presión de la respiración varía considerablemente de acuerdo con el volumen y la calidad del sonido producido.

Completamente aparte de su efecto provechoso y necesario sobre la producción del sonido, el desarrollo completo de la capacidad respiratoria conduce hacia la salud y el bienestar. Desde hace mucho tiempo se sabe que la respiración profunda constituye uno de los hábitos físicos más saludables.

(de La Educación de la voz, D.B.McClosky)

Nosotros lo sabemos. Por eso desde hace muchos años nos dedicamos a ponerlo en práctica. Más información en:

www.asudegbuenosaires.com.ar
y
www.buenchi.com.ar



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